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Me siento perdido.

 

¿Cuántas veces hemos oído o hemos sentido esa frase típica de “me siento perdido”?

 

 Supongo que casi todos alguna vez hemos tenido esa sensación de vacío de no saber qué hacer, de sentirse como cuando vas a un país nuevo dónde no conoces nada y estás sólo, no conoces el idioma, las costumbres…. Pero no estás en un país diferente, ni si quiera te has ido a otro planeta, estás en tu entorno, en el espacio que habitas a diario pero en cambio empiezas a darte cuenta, empiezas a ser consciente, de que algo falla y lo comparamos con esa sensación de agobio que sentimos cuando nos perdemos en algún sitio nuevo y extraño.

 

¿Sabes por qué te está pasando esto?

 

A veces corremos más rápido de lo que en realidad entendemos , de lo que en realidad nos apetece, solemos dejarnos llevar por lo exterior, por las modas , por lo que quieren nuestros padres, por lo que nos dicen nuestros amigos, por lo que “está establecido” en la sociedad que tiene que ser así, por un modelo lineal en el cual no nos podemos salir ya que si lo hacemos parece que estamos haciendo algo malo y nos sentimos o mejor dicho, nos hacen sentir que somos un bicho raro.

 

Es por eso por lo que a veces sentimos ese vacío de no saber hacia dónde tirar, de sentirse extraño de repente.

 

¿Sabemos lo que queremos en realidad?

 

Creemos que sí pero en la inmensa mayoría de las veces la respuesta es , no, y esto es así porque la mayoría de las veces no nos hemos sentado a pensar ¿ cómo quiero que sea mi vida?

 

Nos dejamos llevar por lo que nos viene, sin un plan de vida, dejándonos arrastrar por el mundo, por el tiempo, sin pensar.

 

Y llega un momento en el que nuestro subconsciente nos da un toque de atención ¿y cómo lo hace? Pues con nuestro malestar, con esa sensación de estar perdido, vacío.

 

En nuestra vida diaria, sólo somos conscientes de aproximadamente el 7%, lo demás queda en el olvido, encerrado dentro de cada uno, pero a veces el subconsciente quiere hacerse consciente y la única manera que tiene de salir es dándonos ese pequeño toque de atención que a veces tanto daño nos hace.

 

Cuando esto pasa, sientes que en tu vida falta algo o empiezas a darte cuenta de que no te sientes bien contigo mismo, es el momento de que empieces a hacer lo que hasta ahora tal vez no hayas hecho y es, sentarte a pensar o reflexionar sobre aquello que sientes que te hace vibrar.

 

Empieza a darte cuenta de las cosas que verdaderamente te hacen feliz, el trabajo que quieres, la vida que te gustaría tener…

 

A veces es difícil saber lo que nos gusta, en este caso lo que podemos hacer es empezar por darnos cuenta de aquello que no nos gusta y una vez que aprendemos a detectar todo aquello que no nos gusta de nuestra vida empezaremos a darnos cuenta , poco a poco, de lo que sí que nos gusta.

 

Este ejercicio que parece tan sencillo, en realidad no lo es, pues nos cuesta un cierto sufrimiento y no se hace así a la ligera, también lleva su tiempo, a veces más o a veces menos, es cuestión de cada persona y de cómo de evolucionada esté.

 

En el momento en el cual, tienes detectado perfectamente lo que quieres y lo que no, es hora de empezar a fijarte tus propias metas, empieza con metas pequeñas que puedas ir logrando poco a poco, ya que si las metas son muy grandes, también significa que cuesta el doble de conseguir y al final puedes acabar desmotivándote, si es así de nada ha servido el esfuerzo que has hecho antes.

 

En el momento que ya tienes esas pequeñas metas que finalmente te irán llevando a aquella más grande que quieres conseguir, es el momento de que fijes el “cómo vas a ir a por cada meta que te hayas trazado”, es decir, cómo quieres que sea el camino para alcanzarla, tienes que anotarte todos los pasos que tienes que seguir para conseguirla y esos pasos una vez que están bien fijados haz de seguirlos en orden, de nada sirve que te vayas saltando ese orden que te has puesto para conseguirla pues de esa forma al final acabará en un fracaso y por lo tanto otra desmotivación.

 

Alégrate por cada pequeño paso que vayas dando, por pequeño que sea ya es algo más conseguido, algo nuevo que antes no tenías.

 

¡Motívate a ti mismo! Empieza a hablarte positivamente y a no darle importancia ni al qué dirán, ni a nada, pues si te hace feliz a ti y no haces daño a nadie, los demás no tienen que importante, recuerda que sólo tenemos una vida y que una vez que acaba ya nada podemos hacer, así que hazte consciente que estás en esta vida para ser feliz TÚ.

 

La felicidad es intrínseca, viene de uno mismo, no del exterior, has de ser feliz primero tú para ser feliz con alguien, no le eches la culpa a tu entorno de tus fracasos, de tu tristeza, de tu falta de motivación o de tu escasa felicidad.

 

Y recuerda, todos tenemos nuestras rarezas, nuestros miedos, nuestros gustos y cada uno es feliz a su manera, así que empieza a crearte esas metas que finalmente te van a llevar a lo que todos al fin y al cabo queremos en esta vida, que es SER FELIZ.

 

Escrito por la Psicóloga Raquel Alarcón Molina. ( Centro de psicología en Avda. General Gutiérrez Mellado, 9, 1ª planta Centrofama, Murcia)

 

 

 

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