DEPRESIÓN

 

¿Qué es la depresión?

 

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que nos afecta física y mentalmente en nuestra vida y afecta tanto a niños como a adultos   , cambiando por completo nuestro modo de sentir y de pensar, por lo tanto si estás pasando por una época en la que te encuentras deprimido , no es tu culpa, o bien si en tu entorno hay alguna persona o personas que están sufriendo depresión sé compresivo y no los culpes. Esta enfermedad puede afectar a personas de todas las edades y es distinta en cada persona.

 

La depresión es uno de los más comunes y más serios problemas de la salud mental que enfrenta la gente hoy en día. Millones de personas en el mundo sobreviven en medio de la depresión.

Las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de experimentar depresión. Se desconoce el motivo de esto, pero los cambios en los niveles hormonales de las mujeres podrían estar relacionados con la depresión.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que la depresión se convertirá en el año 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo, detrás de las enfermedades isquémicas (infartos, insuficiencia coronaria, accidente cerebrovascular) mientras que en el año 2000 ocupaba el cuarto lugar.

La prevalencia de la depresión infantil es similar a la de la depresión en los adultos. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud estima que un 3% de la población infantil sufre depresión, que representa entre el 10 y el 15% de las consultas de psiquiatría infantil según diferentes autores.

 

Cada niño es único en su forma de ser, en su personalidad y en la manera de aceptar los cambios que se producen en su vida. Para sospechar que un niño tiene depresión, es necesario conocer muy bien al pequeño y saber qué es realmente normal en su comportamiento.

 

No hay que apresurarse a sacar conclusiones. Padres y profesores deben estar atentos cuando algún niño presenta alguna de las siguientes características:

 

- Está continuamente triste, llorando con más facilidad

- Ha perdido el interés por los juegos preferidos y por la escuela

- Se aleja de sus amigos y de la familia

- Presenta una comunicación pobre

- Se aburre y se cansa con facilidad

- Presenta menos energía o concentración

- Está irritable o demasiado sensible frente a pequeñas frustraciones, montando rabietas o berrinches con más facilidad

- Se le nota extremamente sensible hacia el rechazo y el fracaso

- Expresa baja autoestima, depreciándose a sí mismo

- Elige "finales tristes" para sus cuentos y representaciones

- Se comporta de una manera agresiva

- Se queja constantemente de dolores tales como de cabeza o de estómago

- Duerme demasiado o muy poco

- Come demasiado o muy poco

- Sufre una regresión, hablando como un bebé u orinándose en la cama

- Habla de suicidio

- Habla de escaparse de casa

 

Causas y factores de riesgo

 

La depresión puede estar causada por uno o varios factores. Algunas personas tienen mayor probabilidad de tener depresión que otras. Hay diferentes razones que intentan explicar esta predisposición:

 Herencia. Existe un mayor riesgo de padecer de depresión clínica cuando hay una historia familiar de la enfermedad, lo que indica que se puede haber heredado una predisposición biológica.


Aún así no te alarmes, no todas las personas que tienen una historia familiar tendrán la enfermedad, además, la depresión grave también puede ocurrir en personas que no tienen ninguna historia familiar de la enfermedad.

 Factores Bioquímicos. Las personas con depresión grave típicamente tienen desequilibrios de ciertas substancias químicas en el cerebro, conocidas como neurotransmisores ( serotonina, dopamina y noradrenalina) y muestran niveles muy altos de cortisol .

 Una afección física. Es posible que los problemas en la tiroides, las deficiencias nutricionales, o las enfermedades crónicas como las enfermedades cardíacas, la diabetes o el cáncer provoquen depresión.

 Situaciones estresantes. La depresión puede desencadenarse por eventos estresantes en su vida como la muerte de un familiar próximo o de un amigo, una enfermedad crónica, la pérdida de un trabajo, o la falta de capacidad de adaptación a determinados cambios, problemas interpersonales, dificultades financieras, divorcio … pueden ocasionar síntomas de depresión que si se mantienen a lo largo del tiempo pueden desencadenar en una depresión clínica.

 Estacionalidad .Se ha observado que hay personas que desarrollan depresión durante los meses de invierno, cuando los días se hacen más cortos.
Es posible que la reducción de la cantidad de horas de luz afecte el equilibrio de ciertos compuestos químicos en el cerebro, dando lugar a síntomas de depresión.

 Personalidad. Las personas con esquemas mentales negativos, baja autoestima,
sensación de falta de control sobre las circunstancias de la vida y tendencia a la preocupación excesiva son más propensas a padecer de depresión.
Estos atributos pueden resaltar el efecto de las situaciones de estrés o interferir con la capacidad de enfrentarlas o reponerse de las mismas.
Aparentemente, los patrones de pensamiento negativo típicamente se establecen en la niñez o adolescencia y van conformando a lo largo del tiempo un patrón de pensamiento depresivo.

 Los medicamentos, las drogas o el alcohol. Tomar determinados medicamentos, abusar de las drogas o del alcohol, o tener otras enfermedades también pueden provocar depresión.

 

Tipos

 

Existen varios tipos de depresión que requieren un abordaje diferente:

 La depresión mayor es una forma de depresión severa que interfiere con la capacidad de una persona para comer, dormir, trabajar, estudiar o participar en las actividades diarias que, en circunstancias normales, deberían resultar placenteras. La depresión suele ocurrir una vez, pero es una enfermedad que suele provocar recaídas a lo largo de la vida.

 

 La distimia es un tipo de depresión que no necesariamente impide por completo que una persona funcione normalmente, pero sí la mantiene en un estado de desánimo constante. Los trastornos distímicos son crónicos y de larga duración; a veces duran hasta dos años.

 

 El desorden bipolar, es el tercer tipo. También se denomina enfermedad maniaco-depresiva. La prevalencia de esta patología no es tan alta como las dos anteriores. Se caracteriza por cambios de humor. Estados de ánimo muy altos se ven sucedidos por otros muy bajos. Estos cambios son bruscos a veces, pero lo más frecuente es que sean graduales.

 

 En el ciclo maniaco, pueden sentirse hiperactivos, excesivamente locuaz y con demasiada energía. A veces la manía afecta al pensamiento, el juicio y el comportamiento social del individuo. Si la manía se deja sin tratar puede llevar a un estado psicótico. Si la manía no se trata puede empeorar y provocar un estado psicótico.

 

 El trastorno afectivo estacional (SAD, por sus siglas en inglés) es un tipo de depresión que surge durante los meses de invierno, cuando hay menos luz solar natural. Las personas que sufren de SAD suelen salir de su depresión durante los meses de primavera y verano.

 

 Depresión post-parto, en los días siguientes al nacimiento de un bebé, es común que algunas madres tengan cambios en el estado de ánimo. Es posible que se sientan un poco deprimidas, que tengan dificultades para concentrarse, que pierdan el apetito o que no puedan dormir bien, incluso cuando el bebé está dormido. Esto se llama tristeza de la maternidad y desaparece en el término de 10 días después del parto. Sin embargo, algunas mujeres tienen síntomas más intensos o síntomas que duran más tiempo. Esto se llama depresión postparto. Entre los principales síntomas de la depresión post-parto destacan la tristeza profunda, el insomnio, el letargo y la irritabilidad. La depresión postparto es un tipo de depresión que se produce en las madres primerizas dentro del primer mes del parto. Es muy posible que la depresión posparto sea causada por los grandes cambios que ocurren en los niveles hormonales después del parto, hay varios factores que pueden contribuir a la depresión postparto, incluyendo: tener un historial de depresión, ser joven, y tener poco apoyo de familiares y amigos.

 

Síntomas

 

Los síntomas de la depresión son distintos en cada persona. Es posible que tenga uno o varios de los síntomas que se enumeran a continuación. Sus síntomas podrían incluir solo síntomas emocionales, solo síntomas físicos o ambos.

 

Síntomas emocionales
 Llorar con facilidad o sin ningún motivo.
 Sentirse culpable o sin valor.
 Sentirse inquieto, irritado y enojarse con facilidad.
 Sentirse triste, atontado o desesperanzado.
 Perder interés o gusto por las cosas que usted solía disfrutar (incluidas las relaciones sexuales).
 Pensar sobre la muerte o el suicidio.

 

 Ejemplos de frases que se suelen decir o pensar:

"Haga lo que haga no voy a conseguir nada, la esperanza me hace daño"

 

"De pronto me pongo muy triste sin ningún motivo aparente, viendo un anuncio, o al ver cualquier programa"

 

"Cuando llego a casa tengo la sensación que se caen las paredes, prefiero irme, no puedo estar tranquilo en ningún sitio"

 

"Me encuentro irritable puedo saltar en cualquier momento, por eso prefiero no decir nada y pasar porque sino explotaría"

 

Síntomas físicos
 Cambios en el apetito (comer más o menos de lo habitual).
 Sentirse muy cansado todo el tiempo.
 Tener otros dolores que no mejoran con tratamiento.
 Tener problemas para prestar atención, recordar cosas, concentrarse y tomar decisiones.
 Dolores de cabeza o de espalda, o problemas digestivos.
 Dormir demasiado o dificultad para dormir.
 Pérdida o aumento de peso involuntarios.

 

* NOTA* Todo el mundo se siente o actúa así de vez en cuando. Pero para las personas que sufren de depresión, los sentimientos pueden ser más severos y constantes; no desaparecen con el tiempo y no se pueden explicar fácilmente.

 

Prevención

 

Aparte del tratamiento farmacológico o psicoterapéutico es importante, una vez que haya hecho efecto y que el paciente sienta que ha mejorado su condición, que se sigan ciertos consejos o modos de vida.

 Tener pensamientos positivos.
 Cuidar la salud física.
 Mantener un calendario diario uniforme.
 Reanudar las responsabilidades forma lenta y gradual.
 Aceptarse a uno mismo. No compararse con otras personas que considera favorecidas.
 Expresar las emociones.
 Seguir en todo momento y hasta el final el tratamiento impuesto.
 Reunirse periódicamente con el terapeuta.
 Comer una dieta equilibrada.
 Hacer ejercicio físico.

 

 

 

TRATAMIENTO PARA LA DEPRESIÓN

El tratamiento terapéutico de la depresión consiste en un primer momento en atender a los síntomas (cognitivos-emocionales y corporales) con herramientas eficaces que puedan facilitar la disminución o desaparición del estado de ánimo depresivo.

 

Una vez que la persona que padece depresión tiene un mayor grado de vitalización se realiza un abordaje en el que se atiende al carácter de la persona, para aprender a como se relaciona con ella misma y con los demás. El tratamiento se orienta para disminuir los síntomas empleando estrategias que solucionen los problemas en vez de empeorarlos.

 

Uno puede llegar a padecer una depresión por circunstancias vitales duras como la perdida de una relación, de una etapa vital, de un ser querido, etc. Otro tipo de causas pueden ser de origen endógeno sin que se de un acontecimiento aparente uno se encuentra en un estado de ánimo desvitalizado.

¿ Te sientes identificad@ con alguna de estas frases?

 

"Me parece que el mundo se me cae encima", "tengo cansancio por la rutina, no tengo ilusión por nada", "me da igual estar que no, me siento culpable por todo".


Si estás pasando por una depresión no dejes que te impida ser feliz ,contacta conmigo y juntos recorreremos el camino que te llevará finalmente a acabar con ello y sentirte bien.

 

Raquel Alarcón Molina. Contacto 617805685.

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